Autor: José Eduardo Poma
130 p.
15 x 21 cm
Editorial: Edición del Autor
La tesis de “Las Dos Banderas de Belgrano”, trabajo del Lic. José Eduardo Poma que mereció el 1º premio en el 4º Concurso Historiográfico del Instituto de Historia Militar, arroja mucha luz sobre un tema todavía no resuelto: cómo era el formato de la bandera que el General izó en Rosario de Santa Fe, el 27 de febrero de 1812. Pero con los argumentos que presenta esta tesis, respaldada por una muy amplia documentación, no nos queda duda de que el general Belgrano llevó consigo dos banderas cuando estuvo al frente del Ejército del Norte. Y lo sorprendente es la juventud del autor de este trabajo, que preside también el Instituto Belgraniano de Metán, y su pasión por conocer la verdadera historia de nuestro país (y del mundo en general, ya que es autor de un recomendado libro sobre la 2ª guerra mundial), algo muy digno de ser imitado aunque , lamentablemente, la inmensa mayoría de los jóvenes argentinos de hoy, parecen ser indiferentes al pasado y al futuro de la Patria.
Por otro lado, el presente libro en su Anexo nos muestra algunas facetas poco conocidas de Belgrano el que, como todo hombre, tuvo virtudes y defectos, pero su heroica dimensión moral y espiritual lo convirtieron en uno de los padres de la Patria. ¿Cómo era realmente este hombre? Pudo como prestigioso abogado y por sus virtudes para la diplomacia, la educación, el periodismo, el comercio, etc., tener una vida realmente cómoda y disfrutar de sus abundantes bienes. Sin embargo, prefirió la vida militar con todos sus riegos y desventuras, y entregarse entero por una causa que creyó era la justa, hasta morir joven, olvidado y en soledad, y en la más absoluta pobreza.
Dejaremos entonces que el general San Martín, como gran conductor militar, sea el que nos de unas pinceladas sobre la persona de Belgrano, cuando lo conoció en Yatasto en enero de 1814, lugar al que llegó para reemplazarlo en el mando del Ejército del Norte. ¿Qué había ocurrido? Meses luego de la batalla de Salta y ya en el Alto Perú, el 1º de octubre de 1813 Belgrano ordenó avanzar sobre las tropas de Pezuela, pero una serie de errores e infortunios como la muerte de numerosos oficiales en el ataque, y por órdenes confusas a través de los toques de clarín, su Ejército fue privado de un seguro triunfo en Vilcapugio, acción que finalmente quedó indecisa. Y al poco tiempo vino la completa derrota de Ayohuma, después de la cual sólo el altísimo grado de heroísmo de Belgrano, que se agranda en la adversidad, pudo salvar los restos del Ejército hasta entregarlo a su nuevo Jefe.