Autor: María Cristina Altobelli
ISBN: 978-987-698-045-6
132 p. 15 x 21 cm
Editorial: Mundo Gráfico Salta Editorial
Es probablemente el cuento el más antiguo de los géneros literarios. Naturalmente el hombre, aún antes de la invención de la escritura, ha buscado transmitir sus experiencias y sus emociones, provengan éstas del plano de lo real o de lo imaginario.
Nacido de la oralidad, ha conservado de ella su carácter breve, contundente y persuasivo en el afán de atrapar o sostener la atención del receptor, y despertar en él una reacción emocional impactante; al decir de Julio Cortázar: como en el boxeo, el cuento gana por knock out.
Estas condiciones han sido rigurosamente acatadas por la escritora Cristina Altobelli a la hora de elaborar el conjunto de los veintisiete cuentos que conforman su libro El Conjuro, título acertadamente elegido del primero de los relatos. La palabra “conjuro”, ligada al pensamiento mágico, genera per se un estado de tensión frente a los hechos ante los cuales resulta difícil, si no imposible, anticiparse desde la especulación racionalista.
Predominan en este libro, los cuentos de carácter fantástico: hay en la mayoría una ruptura en la trama, enmarcada dentro de una realidad cotidiana, imposible de explicar mediante las leyes naturales. Se produce un quiebre de la normalidad por irrupción de un acontecimiento extraordinario, como en el cuento “A través de la línea”, entre otros, donde la protagonista, que decide retomar una relación amorosa, habla con una persona que estaba ya muerta.
El choque entre los hechos verosímiles y los elementos fantásticos produce un grado de tensión mayor por la vacilación entre una explicación lógica y una explicación mágica de la historia narrada. En el cuento “El conjuro”, la protagonista recurre a la hechicería para atraer al amado en cuerpo presente. ¿Es real su regreso?, acabará preguntándose el lector.
La heterogeneidad de la materia anecdótica contribuye a sostener la intriga indispensable agregando tensión y emoción no sólo en situaciones fantásticas, sino en otras reales que contienen momentos dramáticos, o de desenlaces penosos.
El sentimiento de incertidumbre y de ansiedad generado en la imposibilidad de anticipar el final hace que, en el caso de estas narraciones, la atención se mantenga en un estado de alerta permanente, aún en los relatos de marcado realismo como “Bajo el vuelo del sombrero” o “Doñita”, en los que la exclusión social, la miseria, la orfandad, la delincuencia, entre otros flagelos de la sociedad contemporánea, sean los protagonistas.
La variedad de contextos (campo y ciudad, centro y periferia), de registros (habla rural, lunfardo, vocablos indígenas), de elementos culturales (mitos originarios, el pim-pim, el tango, la informática), de personajes (ciudadanos, campesinos, habitantes de zonas marginales), de narradores (en primera y en tercera persona) amplían el espacio narrativo donde los acontecimientos generan por igual un movimiento pendular de la mente entre el sentido y el sin sentido.
“There are more things”, es el título del poema de Borges del epígrafe del cuento “Espejos de arena”. Hay más cosas: la autora encuentra en el suspenso un recurso ventajoso para profundizar en las certezas que provienen del universo de los sentidos, sujeto a la materialidad. Su mirada va más allá: al campo del espacio profundo, misterioso, insondable de las representaciones, reveladoras de otra dimensión del ser humano. Imaginación, espejismo, ensueño, fabulación, locura son aspectos constitutivos de la espiritualidad y, por la tanto, actúan como fuerzas ocultas que generan destinos.
María Eugenia Carante
Prólogo de libro