Autor: María Constanza Ceruti
ISBN: 978-987-698-086-9
138 p.
15 x 21 cm
Editorial: Mundo Gráfico Salta Editorial
El Camino de Santiago y las montañas de Galicia se fueron haciendo presentes en mi vida mucho antes de que ingresara como peregrina a la Catedral de Compostela. La primera vinculación con el mundo gallego llegó en forma bastante directa, a través de la familia de mi madre, Elena del Valle Martínez Allio. El padre de su padre; es decir mi bisabuelo, se llamaba Heriberto Agustín Martínez y Garzón Tousa, y había nacido en la localidad gallega de Marín, no lejos de las rías de Pontevedra y de la ciudad termal de Ourense.
De mis ancestros gallegos heredé una fe católica colorida, en la que las historias de milagros inexplicables no están ausentes. Recuerdo que cuando me preparaba para recibir la primera comunión, le manifesté a mi madre mis lógicas dudas en torno al concepto de la transubstanciación. Ella salió del paso contándome una historia que el abuelo Martínez le había referido. Era la narración de un suceso milagroso ocurrido a un sacerdote que no tenía suficiente fe, a quién durante el acto de consagración “la hostia se le había convertido en carne y el vino en sangre”. El relato logró impresionarme y desalentar futuras disquisiciones, no fuera a ser que por falta de fe me sucediera algo semejante al probar por primera vez la hostia...
Es así como a temprana edad escuché acerca del mito del Santo Milagro del Cebreiro. Claro que la leyenda llegó hasta mis oídos en una versión incompleta: no había montaña sagrada, ni grial… Tampoco tenía yo en aquel entonces los conocimientos acerca de la mitología celta que me permitieran entender el relato en su real profundidad simbólica.